Tras la muerte de Santucho asumió la conducción del PRT-ERP en condiciones inimaginables, pero reales y no un mito como los 36 Billares que no son tantos en esa confitería de Avenida de Mayo. Se trató de exagerar la puntualidad pero Luis Mattini gana de mano, se lo busca con la mirada en algún rincón pero casualmente están todas vacías. No había llegado, pero un chistido suena detrás de una columna y estaba sentado, esperando la charla con un criollo Fernet agonizante.
